lunes, 26 de abril de 2021

Actividades de interiorización de la ortografía y la semántica.

 I)                Introducción:

Vamos a plantear unas actividades enfocadas a que los alumnos interioricen la ortografía y la semántica, que son instrumentos necesarios para que puedan mejorar su competencia lingüística.

“El bloque del currículo que lleva por título Conocimiento de la lengua, responde a la necesidad de adquirir un buen vocabulario y unos conocimientos gramaticales básicos y ser capaz de aplicarlos para lograr un correcto uso de la lengua castellana.” (Labajo, 2021)

Es importante que, a la hora de acercar a los alumnos a estos aprendizajes, lo hagamos de una forma significativa, siempre en un contexto de uso lingüístico.

La ortografía es el conjunto de normas que rigen el código gráfico de la lengua y, en su aprendizaje, el niño puede encontrarse con numerosas dificultades relacionadas tanto con las grafías, como con la ortografía de la palabra o de la frase. Frente a la metodología tradicional de memorización de reglas ortográficas y sus excepciones, se sabe hoy día que la lectura y la escritura reflexivas y analíticas son las verdaderas bases de una buena formación ortográfica, junto con una serie de actividades que lleven a los niños a fijarse en las grafías y palabras más complicadas. (Labajo, 2021)

Las bases fundamentales para el trabajo ortográfico son la atención, la memoria visual y el uso funcional de la escritura, por lo que las tareas deberán enfocarse en estos aspectos, además de la motivación del alumno. Debe de haber también reflexión e interiorización por su parte, de manera que haya una transferencia de lo aprendido a las situaciones de la vida cotidiana, a los usos comunicativos, para que se produzca un aprendizaje significativo.   

Para ello, el maestro debe partir de los conocimientos previos de los alumnos y trabajar en la construcción de un adecuado autoconcepto del niño como estudiante, así como en un clima de bienestar en el aula. Planteará actividades funcionales, útiles para el alumno y apropiadas a su nivel de desarrollo, de manera que presenten una adecuada proporción entre el esfuerzo a realizar y el resultado obtenido, evitando las actividades demasiado fáciles o difíciles, para que el alumno no pierda la motivación. El profesor será un facilitador, que motive al alumno y le guíe sobre cómo realizar la actividad (determinando si se trabaja individualmente, en parejas o en grupo y, en este caso, definiendo el tipo de grupos a formar), cuándo y por qué realizarla. Con la realización de la actividad se implementará un proceso constructivo de apropiación de la realidad y memorización activa (no mecánica) cuyo resultado será la modificación y ampliación del conocimiento y de los esquemas previos del estudiante.  

Este planteamiento es igualmente aplicable para las actividades de interiorización de la semántica.

La semántica se refiere al estudio del significado y la interpretación de los signos lingüísticos. Atiende no solo al significado de las palabras (conocido como vocabulario) sino también al significado de frases hechas, expresiones habituales, figuras expresivas relativas al significado (metáforas, metonimias, etc.) y construcciones diversas en un contexto determinado.”  (Labajo, 2021)

Tal y como hemos visto en los apuntes de la asignatura, “la riqueza lingüística de cualquier hablante radica en el caudal léxico que tiene y emplea a la hora de comunicarse”, y “su aprendizaje ha de atender a todos los niveles de la lengua: fónico, ortográfico, semántico y morfosintáctico.” (Labajo, 2021)

La labor del maestro de primaria es afianzar los conocimientos semánticos del alumno, fomentar la aparición de nuevas palabras en la conversación cotidiana en el aula, ayudarle a aprehender el significado de los términos nuevos que aparecen y hacer del uso del diccionario un juego más, ameno y significativo.” (Labajo, 2021)

Es importante tener en cuenta que “siempre ha de trabajarse con modelos comunicativos, contextualizando las palabras dentro de sintagmas, frases o textos” (Labajo, 2021) y tener siempre presente que el modelo verbal que representa el profesor para sus alumnos “incide de forma decisiva en el enriquecimiento léxico” de estos. (Labajo, 2021)

 

II)               Desarrollo de la actividad:

Para esta tarea he escogido, de entre todas las actividades que se presentan en el bloque de teoría de la asignatura, la actividad “la palmada” para trabajar la ortografía y “el número-alfabeto” para trabajar la semántica.

He elegido estas actividades para trabajar en 2º curso de primaria, con alumnos de entre 6-7 años.

El currículo para este curso en el área de lengua y, más concretamente, en el Bloque 4 “Conocimiento de la lengua”, marca, entre otros, los siguientes objetivos que trabajaremos con las actividades elegidas:

1.     Conocimiento del abecedario e iniciación al orden alfabético

2.     La sílaba. Clases de sílabas.  

3.     Palabras polisémicas. Palabras derivadas. Palabras compuestas. Familia léxica. Campo semántico.

Creo que el segundo objetivo se puede trabajar con la actividad “la palmada”, ya que se centra en diferenciar unas sílabas de otras en una misma palabra dando palmadas, es decir, mediante la motricidad, lo cual permite reforzar la conciencia fonológica de los niños con el movimiento de las manos, el ritmo y el sonido la distinción de cada golpe de voz al pronunciar las palabras.  

“La motricidad es sensomotricidad, ya que en la ejecución de los movimientos participan todos los sentidos, según el experto en aprendizaje sensomotor Krestownikow (1978).

Según Piaget, la inteligencia sensomotriz se desarrolla en los primeros años de vida, y divide este estado en seis etapas:

1.- Movimientos reflejos: hacen posible diferenciar objetos. Existen reflejos de agarre y succión.

2.- Acostumbramiento sencillo a la voz de la madre, a los sonidos de objetos, a las fuentes de luz.

3.- Repeticiones activas: coordinación de los esquemas de división y de agarre, a la edad de 3 y 6 meses.

4. Asociación del medio con el fin: asocian esquemas simples, a la edad de 8 a 12 meses.

5.- Experimentación activa: el niño varía los esquemas existentes y encuentra otros nuevos a la edad de 6 a 7 años.

6.- La invención: paso de la inteligencia sensomotriz a la imaginación a la edad de 8 a 12 años.”   (Duque Yepes, 2002)

Por otro lado, respecto a las actividades intelectuales del niño, Piaget señala que a la edad de 2 a 7 años (estadio preoperatorio) el pensamiento del niño es rígido y se halla aferrado a un sentido de la acción, se adapta más a la realidad, pero no es capaz de establecer relación lógica.” (Duque Yepes, 2002)

Así, en esta edad parece que estamos en buen momento para que el niño utilice la motricidad para variar sus esquemas existentes sobre las palabras, aprendiendo a descomponerlas en sílabas, acompañándolo de acción, de movimiento, como sería el hecho de dar una palmada con cada sílaba.

Por otra parte, los objetivos 1 y 3 (Conocimiento del abecedario e iniciación al orden alfabético y Palabras polisémicas, derivadas, compuestas, familia léxica y campo semántico) creo que se pueden trabajar muy bien con la actividad de “el número-alfabeto”, ya que esta actividad consiste en ir descifrando las letras de un mensaje (que puede estar referido a palabras de la misma familia) codificado con los números de orden de cada letra en el abecedario. Para descifrarlo, los niños deben repasar el abecedario para encontrar cada letra e intercambiarla por su número.  

En relación con el desarrollo del lenguaje, a estas edades el niño “mejora la articulación de los fonemas y la construcción gramatical; semánticamente alcanza un mayor predominio de adjetivos y adverbios relacionados con la distancia, longitudes y cantidades, y la comprensión de términos abstractos posibilita su acceso a la lógica (términos de comparación, contrarios, etc.); y respecto a la lectoescritura supone el aprendizaje fundamental de estos años”  (DESARROLLO EVOLUTIVO EN EDUCACIÓN PRIMARIA-DESARROLLO AFECTIVO Y SOCIAL, s.f.)

Estos primeros pasos hacia la abstracción y la lógica propios de esta edad, creo que pueden favorecer la adecuación de la actividad del número-alfabeto a los alumnos de 2º de primaria, ya que con ella tienen que descifrar un código que en principio no entienden, pero que, gracias a su conocimiento del alfabeto, sí van a poder descodificar, encontrando así una funcionalidad a su aprendizaje en una aplicación práctica lúdica y motivadora en un contexto lingüístico.  

 

A.               Actividad para la interiorización de la ortografía: “La palmada”

Preparación de la actividad:

Esta actividad tiene como objetivo que los alumnos aprendan a separar y diferenciar las sílabas de las palabras y a identificar las sílabas tónicas.

Para ello, pensaremos una lista de palabras que iremos proyectando en la pizarra digital, y que iremos leyendo en voz alta, primero la profesora y luego todos los alumnos a la vez.  Por ejemplo, podemos preparar la lista con nombres relacionados con el sistema solar:

 

SOL – LUNA – MERCURIO – VENUS – TIERRA – MARTE – JÚPITER – SATURNO – URANO – NEPTUNO – PLUTÓN – VÍA – LÁCTEA – SATÉLITE – COMETA – ESTRELLA – ASTEROIDE –   ECLIPSE – GRAVEDAD – EXTRATERRESTRE – PLATILLO – COHETE.

 

Creo que la mejor forma de realizar esta actividad es en gran grupo, de forma que todos los niños vayan participando de uno en uno en voz alta y por turnos, cada uno con una palabra, dando una palmada detrás de cada sílaba de la palabra que le toque, como explico un poco más detalladamente después. Les pediremos también que identifiquen la sílaba tónica y las sílabas átonas de esa palabra.

Puesta en práctica:

1.- Evaluación inicial:

Empezaremos preguntando a los niños si pueden decirnos qué utilizamos las personas para comunicarnos, introduciendo así el tema en el lenguaje y la palabra.

Nos centraremos en las palabras y les preguntaremos si saben de qué están compuestas las palabras. Podrán responder que de letras y entonces les preguntaremos si las letras van sueltas o si van agrupadas.

Nos dirán que agrupadas, y les preguntaremos si saben cómo se llaman los grupos de letras que forman las palabras. Así podremos ver qué conocimiento tienen sobre las palabras y las sílabas. Y en función de sus respuestas, iremos ajustando sus razonamientos hacia nuestro tema de interés.

Finalmente les diremos que vamos a hacer un juego para poder distinguir las sílabas que forman las palabras con palmadas.

2.- Explicación de la actividad:

Diremos a los niños que hemos preparado unas palabras relacionadas con el universo y el sistema solar, y que vamos a ir proyectándolas, de una en una, en la pizarra digital.

La profesora leerá la palabra despacio, separando las sílabas, y luego, la leerán igual todos los alumnos a la vez en voz alta.

A continuación, de uno en uno por orden, cada niño volverá a leer la palabra que le toque en voz alta y, esta vez, dará una palmada detrás de cada sílaba. Después, subrayaremos en rojo en la pizarra la sílaba que suena más fuerte que las demás, que es la sílaba tónica.

3.- Ejemplos:

Les pondremos dos ejemplos:

Proyectamos en la pizarra la palabra UNIVERSO.

La profesora lee “U-NI-VER-SO” y dice “ahora vosotros”, y todos a la vez leen U-NI-VER-SO. Y la profesora les explicaría: “si ahora le pido a alguien que separe las sílabas con palmadas, tendría que hacer U (palmada) – NI (palmada) – VER (palmada) -SO (palmada).”

“Aquí, ¿en qué sílaba ponemos más énfasis al decir la palabra?” Y diríamos “U-NI- VER – SO”, remarcando la sílaba VER. Explicaríamos que VER es la sílaba tónica de UNIVERSO y U. NI y SO, las sílabas átonas. Subrayaríamos VER en rojo en la pizarra.

Pondríamos otro ejemplo con la palabra PLANETA:

La profesora lee: “PLA-NE-TA. Ahora todos: PLA-NE-TA”. Y ahora con palmadas: “PLA (palmada) – NE (palmada) - TA (palmada). Aquí la sílaba tónica sería NE”, y la subrayaríamos en rojo la pizarra.

4.- Ejecución de la tarea:

“Muy bien, venga, ahora vamos a hacer las palabras de la lista.” Y comenzaríamos a proyectarlas, dejando que los niños ejecuten la tarea.  Cada uno una palabra y sale a la pizarra a subrayar la sílaba tónica.  

 

Evaluación

Si algún niño se equivoca, preguntaríamos a la clase: “¿estáis de acuerdo? ¿cómo sería?”

Y así, mostraríamos la respuesta correcta explicando por qué es así.

Iremos observando cómo los niños ejecutan la tarea y tomando nota de los fallos, si son generales o puntuales en algún/os niño/s y si tienen que ver con la diferenciación de sílabas, con la identificación de la sílaba tónica o con ambas cosas, para ver hasta qué punto hemos logrado los objetivos marcados.

Una vez finalizada la lista de palabras, preguntaremos a los niños si les ha resultado fácil o difícil, si les ha gustado realizar la tarea y por qué.

Por último, les preguntaremos qué han aprendido con esta actividad, para qué creen que les puede servir. Les recordaremos que ahora ya pueden identificar las sílabas que componen las palabras y contarlas, saber cuál es la sílaba tónica, y que con esto podrán saber más adelante dónde van los acentos, entre otras cosas. Podremos preguntarles si quieren hacer la actividad con alguna palabra en concreto que les genere curiosidad, animándolos así a seguir participando.

 

 

B.               Actividad para la interiorización de la semántica: “el número-abecedario”

Preparación de la actividad:

Esta actividad tiene como objetivos reforzar el conocimiento del abecedario, iniciar a los alumnos en el orden alfabético y trabajar las palabras de la misma familia léxica.

Para ello, prepararemos varios mensajes codificados.  Los niños trabajarán por parejas, a cada pareja se le dará un mensaje que tendrán que descifrar. Cada mensaje contendrá una palabra. Una vez hayan descifrado la palabra, la escribirán en el mismo mensaje. Cuando toda la clase tenga todas las palabras descifradas, comenzaremos a trabajar las familias léxicas. Para ello, los niños irán saliendo en parejas y uno de ellos escribirá en la pizarra su palabra, pero tendrán que ir agrupando en columnas las palabras de la misma familia léxica. El otro niño de la pareja indicará en qué columna ha de escribirse la palabra en cuestión.

Por ejemplo, si escribimos en un mensaje 17-1-14 (pan) y en otro, 17-1-14-1-4-5-19-16 (panadero), la primera pareja de niños que salgan escribirán pan y la siguiente pareja que salga escribirá debajo de pan, panadero. En otra columna al lado irían palabras de otra familia semántica distinta.  

Podemos preparar palabras de 5 familias léxicas y unas 4-5 palabras de cada una en función del número de alumnos. En total tendríamos unos 20-25 mensajes cifrados con el número-alfabeto.

Las familias léxicas pueden ser:

Pan: pan, panadero, panadería, panecillo.

Juguete: juguete, jugar, juego, jugador.

Chocolate: chocolate, chocolatada, chocolatería, chocolatina.

Color: color, colorear, colorido, colorete.

Niño: niños, niñera, niñez, niñería.

Diversión: diversión, divertido, divertimento, divertir.

Son términos familiares para los niños de 2º que suelen utilizar habitualmente y cuyo significado conocen.

Al trabajar por parejas, podrán ayudarse uno a otro a seguir el orden del alfabeto para averiguar la letra escondida. De todas maneras, si vemos que es necesaria una ayuda extra, podemos proyectar en la pizarra digital este alfabeto que muestra el número de orden de cada letra:

 


 

Puesta en práctica:

1.- Evaluación inicial:

Empezaremos preguntando a los niños si saben qué son las familias de palabras o familias léxicas. Para facilitarles las respuestas, podemos preguntar ¿qué familias de palabras conocéis? ¿qué creéis que puede ser una familia de palabras?

En base a sus respuestas, iremos reconduciendo sus conocimientos hacia la explicación de lo que son las familias de palabras, y les daremos algunos ejemplos, animándolos a que ellos den también ejemplos en voz alta, reforzando su participación.  Escribiremos las palabras en la pizarra.

Sobre estos ejemplos, les explicaremos que las palabras de la misma familia suelen tener la misma raíz y normalmente lo que cambia es la terminación. Así haremos que se fijen en las letras comunes que tienen, ya que luego, cuando tengan que descifrar los mensajes, verán que algunas letras se repiten al inicio de las palabras de la misma familia léxica.

A continuación, les diremos que vamos a hacer un juego con mensajes secretos para descubrir palabras de la misma familia léxica.

2.- Explicación de la actividad:

Explicaremos a los alumnos que van a trabajar por parejas, cada uno con su compañero de la derecha. Les diremos que les vamos a repartir un papel con un mensaje secreto que tienen que descifrar. Está escrito con números. Cada número es una letra. Para descifrarlo, tienen que escribir debajo de cada número la letra que corresponde. ¿Cómo saben qué letra corresponde? Muy fácil, porque el número es el que la letra tiene en el abecedario. Pueden escribir el abecedario en su cuaderno, y debajo de cada letra poner el número. Por ejemplo: la A es el 1, la B es el 2, la C es el 3, … y así hasta la Z que es el 27. Cuando tengan todas las letras con sus números, miran su mensaje secreto, buscan el número a descifrar en el abecedario y lo sustituyen por la letra que corresponde.

Una vez tengan el mensaje descifrado, levantarán la mano para indicar que han terminado y la profesora pasará a ver si está bien.

3.- Ejemplos:

Les pondremos el siguiente ejemplo: si tengo el mensaje: 12-9-13-16-14

Busco en el abecedario y veo que son las letras: L-I-M-O-N

Escribo la palabra debajo de los números y levanto la mano.

Cuando todos hayamos descifrado el mensaje, saldréis a la pizarra con vuestra pareja y por orden y escribiréis la palabra, pero haremos una columna para cada familia léxica, es decir, si a mí me sale LIMON, escribo limón en la pizarra, y luego a un compañero le sale LIMONADA, lo escribe debajo de LIMÓN. Pero si a otro le sale PELOTA, no lo escribe debajo de limonada porque es de otra familia léxica, lo pone en otra columna al lado.

4.- Ejecución de la tarea:

Preguntaríamos si está claro o si hay dudas, repartiríamos los mensajes y dejaríamos a los niños hacer su tarea de descodificación del mensaje y posterior agrupación en familias léxicas en la pizarra.

Evaluación

Igual que con la actividad de la palmada, aquí, si algún niño se equivoca, preguntaríamos a la clase: ¿estáis de acuerdo? ¿cómo sería? Y mostraríamos la respuesta correcta explicando por qué es así.

Iremos observando cómo los niños ejecutan la tarea y tomando nota de los fallos, tanto los relacionados con el conocimiento del alfabeto como con las familias léxicas, fijándonos en si alcanzamos con la actividad los objetivos marcados o no.

Al finalizar la actividad, preguntaremos a los niños si les ha resultado fácil o difícil, y si les ha gustado realizar la tarea y por qué.

Les preguntaremos qué han aprendido con esta actividad y para qué creen que les puede servir. Les recordaremos que saber el abecedario es muy útil porque con ello van a poder buscar palabras en el diccionario y ordenar alfabéticamente. Además, ahora ya saben cómo identificar palabras de la misma familia léxica, y fijarse en cuál su raíz y cómo se forman palabras derivadas. Podremos preguntarles si quieren pensar ellos una palabra y a ver si se les ocurren otras que pueden ser de la misma familia léxica, animándolos así a aplicar lo aprendido de una manera práctica.


III)             Conclusión

Las distintas actividades que hemos podido ver en los apuntes de este tema de la asignatura me han ayudado a entender que hay otras maneras, diferentes de las tradicionales y mucho más útiles y eficaces, de trabajar con los alumnos para lograr una mayor interiorización de las reglas ortográficas y gramaticales de la lengua española.

La memorización mecánica o la repetición, una vez más, se han demostrado obsoletas y, en su lugar, se buscan actividades en las que la memorización activa, la atención, la memoria visual, la motivación y el uso funcional de la lengua, logren que el niño construya su propio conocimiento en un contexto práctico de uso del lenguaje, partiendo de sus necesidades, intereses y saberes previos como base imprescindible sobre la que diseñar después las actividades en función de los objetivos que se hayan establecido.

La labor del maestro debe ser la de motivar al alumno, reforzar su autoconcepto y procurar en el aula un clima de bienestar en el que se sienta capaz de abordar las tareas. Además, el maestro será el diseñador de las actividades, equilibrando bien su nivel de dificultad en función de los alumnos en cada momento, definiendo cómo, cuándo y para qué realizarlas, guiándoles y haciéndoles ver que los errores les sirven para aprender.   También ha de hacer reflexionar a los alumnos sobre lo que han aprendido y para qué les servirá, de manera que interioricen el trabajo realizado.

Para lograr la motivación de los alumnos, lo mejor es que las actividades sean útiles para ellos.

Si trabajamos teniendo en cuenta todo lo anterior, lo normal es que, con la práctica de estas actividades como complemento a las lecturas y escrituras reflexivas y analíticas por parte de los alumnos, estos logren el aprendizaje significativo que perseguimos en materia de ortografía y semántica.

 

IV)             Referencias

 

Duque Yepes, H. (2002). Desarrollo integral del niño de 3 a 6 años. Bogotá: San Pablo.

Labajo, I. (2021). Apuntes de Didáctica de la Lengua Española. Tema 4. El sistema de la lengua: ortografía y semántica. Recuperado el 24 de Abril de 2021

Orden ECD/686/2014, de 23 de abril. (1 de Mayo de 2014). BOE.

UNIVERSIDAD CAMILO JOSÉ CELA. (s.f.). Recuperado el 25 de Abril de 2021, de DESARROLLO EVOLUTIVO: https://www.campuseducacion.com/cursodemo/ludicasU01_A05.html

 

7 comentarios:

  1. Buenas tardes Susana.
    Creo que tu entrada del blog esta muy bien planteada, es breve, se lee bien y la teoría introductoria favorece para entender las actividades.
    En la primera actividad yo hubiese elegido algo más dinámico o hubiese creado un juego para que el resto de los alumnos no estén esperando.
    La segunda actividad ya la he hecho yo en las practicas y les encanta, algunos me han escrito mensajes secretos a mi y también quieren que se haga todas las semanas. Te animo que lo pruebes con tus alumnos.
    Un saludo.

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  2. Muchas gracias por tus comentarios, la verdad es que en la primera actividad primero pensé que la hiciera toda la clase a la vez con todas las palabras, pero después pensé que individualmente tendrían que pensar al menos en su palabra, no dejarse llevar por el resto. Además es más fácil evaluar a cada niño que si lo hace toda la clase a la vez. Pero llevas razón, le voy a dar una vuelta para ver cómo hacerla más dinámica y que no tengan que esperar.
    En cuanto a la segunda actividad, tomo nota, muchas gracias por compartir tu experiencia. La pondré en práctica en cuanto tenga oportunidad.
    Muchas gracias de nuevo, un saludo.

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  3. Buenas, tras leer tu entrada opino que está muy bien estructurada y bien planteadas las actividades.
    La introducción está muy completa, has desarrollado bastante teoría del tema, tanto de la ortografía como de la semántica, y considero que está bien explicado todo.
    Además, has resaltado la importancia del uso del aprendizaje significativo en el aula, que incite a la reflexión y conlleve e la interiorización de los conceptos.
    Para las actividades has tenido en cuenta los objetivos marcados en el currículo, la edad del niño, sus intereses, etc.
    En ambas actividades has dado ejemplos al comienzo de la actividad para que a los niños les quedase claro y no hubiese dudas; esto me parece necesario, sobre todo en una actividad nueva para ellos.
    Por otro lado, en la primera actividad el tema que has elegido de las palabras (el universo, el sistema solar) me parece original e interesante, que seguramente causa mucho interés a los niños. Y en cuanto a la segunda actividad, número-alfabeto, me parece muy divertida; el hecho de tener que descifrar la frase hace que los niños tengan más curiosidad y les llame más la atención la actividad. Además, es una actividad muy interactiva ya que trabajan ente ellos, por parejas.
    Por último, en la parte de la evaluación me parece muy bien que se ofrezca a los niños que propongan nuevas palabras, así se introducen más en la actividad y la hacen suya, ya que ellos proponen sus propias palabras para segmentar o descifrar, en función de la actividad.

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  4. Casi perfecto. Pero no olvides compartir las estrategias que los niños usan para realizar las actividades. Si no hay reflexión metacognitiva no se fija el aprendizaje.

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